El Fútbol Club Barcelona gana la Champions League en un año histórico en el que consigue también la Liga y la Copa del Rey.
Por Ricardo Herreras Álvarez
Rick, el autor de este blog (a la derecha) , disfrutamdo del partido en un bar en Lansdowne Street con su amigo Rodrigo
Es muy complicado hacer participe de una alegría personal al resto de personas, y más según están las cosas en la sociedad actual. Los sentimientos no existen para ser explicados, sino para sentirlos o vivirlos... por ello es una ardua tarea. Explicar un sentimiento es como explicar el sabor de un buen melocotón. Casi imposible porque eso se tiene casi innato en el interior de cada uno. Y así estoy ahora, con un sentimiento de orgullo, orgulloso de unos colores que los he vestido desde que me empezó a gustar éste juego que reúne a 22 hombres intentando meter un balón entre tres palos. Sí, sólo 22 hombres, pero 22 hombres vistos, venerados y endiosados por una masa social espectacular.
La mayoría de los asistentes eran del Manchester, pero se marcharon muy rápido cuando era inminente quién ganaba
Cada uno alega unas razones, unos que es el equipo de su ciudad, otros que es el equipo que mejor jugaba cuando empezaron a saborear el futbol (mi caso), otros porque su padre era del Real Madrid y sólo por ir en su contra, se hicieron del Bar�a. Tantos motivos hay como personas, pero a todos nos une un mismo sentimiento. Un gusto por el buen fútbol, por llegar al área rival tocando, tocando, tocando el balón por el piso, cada gol, cada jugada de peligro es una oda al fútbol y así, ni más ni menos, que hemos ganado la final de la Copa de Europa tras celebrar el título de liga y el de la copa española.
Una de las escenas inolvidables del encuentro
El partido que han jugado el Fútbol Club Barcelona y el Manchester United ha sido una declaración de intenciones. Si lo analizamos tácticamente vemos que los ingleses sólo han intentado llevarse el trofeo lanzando diagonales a la espalda de los dos laterales del conjunto culé (ambos no hubieran jugado si no hubieran estado sancionados Alves y Abidal). Por contra, el Bar�a ha jugado al toque, dominando la posesión del balón, jugando bonito, sin renunciar al estilo de juego que les ha hecho grandes esta temporada.
Eso ha sido mi análisis táctico y técnico del partido�, sí, ha sido corto, pero suficiente para rubricar que los azulgrana han sido superiores. De lo que ahora voy a hablar tiene mucha relación con lo que escribía en el primer párrafo; el sentimiento culé.
Aún recuerdo como si fuera ayer la primera Champions League que el Barcelona ganó, llevábamos mucho tiempo escuchando que el Madrid (eterno rival) tenía seis copas y nosotros ninguna y el zapatazo de Koeman lo metimos todos. En aquellas yo tenía 8 años y veneraba al que jugó con el número 10 aquella final, ni más ni menos que José Guardiola (el mismo que ha hecho historia al ganar el triplete en un mismo año). La segunda Copa de Europa la ganamos en Paris, y yo�estaba en Gales, en territorio enemigo, ya que el rival era británico, pero el buen juego reinó de nuevo y ganó el que más se lo merecía. Tras el gol que nos daba el campeonato todo un bar repleto de británicos terminó coreando lo que yo cantaba�daba igual lo que fuera, pero el fútbol es un deporte de caballeros y se suele saber reconocer quien mereció ganar� Y así ha sido esta vez, no hubo un equipo que más lo mereciera que el Futbol Club Barcelona. Muchos dicen que las finales no se juegan�se ganan, pero el Barcelona la ha ganado jugando�jugando el mismo fútbol que ha interpretado durante toda la temporada.
¿Se puede estar más feliz?
Y a modo personal, voy a describir una conversación que tuve la semana pasada con un gran amigo. Su deseo era que me fuera a vivir a Australia, ni más ni menos..., le comenté que la final de la anterior Copa de Europa la viví en Gales, y ahora en Boston, estábamos a punto de ganar el triplete (algo que nadie había ganado en la historia del fútbol español). Obvio, mentiría si dijera lo contrario, me encantaría pasar el día de hoy en España, con mis amigos barcelonistas y ‘picando’ a todos los madridistas porque sí, hoy en día somos el mejor equipo de fútbol del mundo�Pero estoy en Boston, viviendo un año que aún será más inolvidable por esta hazaña blaugrana.
Termino reflexionando sobre los sentimientos, volviendo a remarcar que es imposible hacer participe a todos de lo que siento en este momento. Ni una gran final de NBA, como lo fue el año pasado la de los Celtics contra los Lakers, es comparable a esto. El fútbol es diferente al resto, aquí no se vive igual, no les gusta porque dicen que no es el mismo espectáculo que un jonrón en béisbol o un ensayo en fútbol americanos. Les reto a que contemplen el partido del miércoles. El Manchester tenía que marcar y quien tenía la pelota era el otro equipo�puro arte.
Lo dicho, la felicidad me invade, no soy objetivo, pero sí soy feliz, y corriendo los tiempos que corren, una alegría así no es de menos. Enhorabuena a todos.













