
La New Age posmoderna ha venido a llenar el vacío espiritual surgido del desencanto del "Dios ha muerto" de Nietzsche, tomando el relevo a la necesidad religiosa del pueblo, pues Jesucristo ha sido depuesto de su lugar incluso por aquellos que debieran ser sus principales cuidadores y amantes. Algunos sacerdotes han dimitido de su principal función: dar a Dios a los corazones, y muchas iglesias se encuentran prácticamente cerradas de la mañana a la noche olvidando que Cristo quiso quedarse en los sagrarios para acompañar y ser acompañado por los viandantes terrenos. Dios está solo, abandonado por los responsables parroquiales. ¿Quién debe intervenir?, ¿los obispos? ¿Son necesarios sistemas de seguridad para impedir los robos? ¿Son los sacerdotes los dueños de Dios y pueden someterlo a horarios de visita como en una oficina de funcionariado? Ciertos sectores de la Iglesia deben dejar de quejarse con amargura si no aumenta el número de fieles maltratados por la lejanía impuesta del que es el Amor.
Ana Coronado
Barcelona
DNI 4691683
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Mossen Jaime 46