Cada vez más, son los chicos los que se ofrecen a posar desnudos para calendarios con fines benéficos. Parece que el feminismo ha perpetrado la extinción de las chicas de calendario, pero también la proliferación exhibicionista de sus homónimos masculinos, como supuestos objetos de deseo femenino. Un poco de antropología nos advierte que las féminas son seducidas por el oído y no por la vista y valoran más la personalidad, el sentido del humor, la sensibilidad y la inteligencia que un buen cuerpo. La realidad es que los concursos de Mr. Universo o las revistas pornográficas para mujeres son un completo fracaso, y suelen ser consumidos por homosexuales. Para los hombres en cambio, el atractivo sucede a la personalidad en el orden de preferencias. Dios nos creó varón y mujer, y seguiremos siendo diferentes aunque algunas defiendan una igualdad de género a ultranza.
Lisa Justiniano
Madrid España
Maestro 10
6590841 f


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